En propiedad horizontal, los mantenimientos son uno de esos temas que solo se recuerdan cuando ya es demasiado tarde: la bomba falla un domingo, el ascensor se detiene en plena hora pico o la planta eléctrica no responde justo en el momento más crítico. Sin embargo, estos problemas no aparecen de la nada; casi siempre son el resultado de una gestión manual, dispersa y sin seguimiento.
En la mayoría de conjuntos y edificios, los mantenimientos se llevan en hojas de Excel, chats de WhatsApp o carpetas físicas. Ese modelo funciona… hasta que deja de hacerlo. Basta con que cambie el administrador, se pierda un archivo o alguien olvide un recordatorio para que la copropiedad quede expuesta a averías costosas y quejas de residentes.
¿Qué debería tener un sistema moderno de gestión de mantenimientos?
- Agenda clara y centralizada
Todos los mantenimientos programados en un solo lugar, sin depender de la memoria de nadie. - Recordatorios automáticos
Para evitar que revisiones obligatorias —como las del ascensor o la planta eléctrica— se pasen por alto. - Historial completo por equipo e instalación
Saber qué se hizo, cuándo y quién lo hizo, elimina la incertidumbre y permite tomar decisiones más informadas. - Registro de proveedores confiables
No tener que volver a buscar cotizaciones desde cero ni repetir experiencias negativas con proveedores improvisados. - Evidencias y soportes organizados
Facturas, informes técnicos, fotos y certificados cargados directamente en el sistema.
¿El resultado?
Menos averías, menos gastos inesperados, menos discusiones en el consejo y una copropiedad que opera de manera más profesional. Un administrador con acceso a esta información no solo trabaja más rápido, sino que evita riesgos legales y financieros para la copropiedad.
La gestión de mantenimientos no debería ser un dolor de cabeza. Con la herramienta adecuada, puede convertirse en uno de los pilares de la buena administración.

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